La gracia de este producto es el formato. Una mascarilla de arcilla normal obliga a abrir un tarro, coger producto con los dedos o con una espátula y extenderlo; esta es una barra que se pasa por la cara como un desodorante en stick. Parece una tontería y es justo lo que hace que la gente la use: las reseñas repiten que la aplican porque no da pereza.
La fórmula es de arcillas —caolín declarado al 18 %, más bentonita, ilita y calamina— con extracto de centella asiática al 4,9 %. La centella es el ingrediente insignia de Skin1004 y aquí tiene sentido: compensa el efecto secante de la arcilla. A diferencia de la mascarilla de barro de medicube, esta no lleva ácidos exfoliantes, así que es notablemente más suave y admite un uso más frecuente.
Dos o tres minutos de aplicación y se aclara con agua tibia. El fabricante recomienda evitar el contorno de ojos y la boca, lo habitual en cualquier arcilla.
Lo que no nos convence del todo es el precio. Son 27 gramos por 18,88 €, y aunque un stick cunde mucho más de lo que parece porque se aplica en capa fina, sigue siendo el producto más caro por envase entre las mascarillas de la web. La nota está a la altura —4,5 con 8.385 valoraciones—, pero el argumento de compra aquí es la comodidad, no el ahorro.